Colabora 3.0 mis comunidades

Colabora 3.0 mis comunidades

colaboración comunitaria en las escuelas

A pesar de la creciente importancia de las comunidades en línea en la creación de conocimiento y la facilitación de la colaboración, ha habido poca investigación que examine el papel de los líderes en tales entornos. En este artículo, proponemos un marco que integra enfoques conductuales y estructurales para explorar los antecedentes del liderazgo en las comunidades en línea centradas en el trabajo del conocimiento. En concreto, proponemos que los comportamientos de sociabilidad y contribución al conocimiento, así como el capital social estructural, conducen a ser identificado como líder por los miembros de la comunidad online. Ponemos a prueba este marco utilizando datos de redes sociales, encuestas y análisis de contenido a nivel de mensajes recogidos en tres comunidades online diferentes centradas en temas técnicos. Los resultados de nuestros modelos binomiales negativos con inflación cero, con 6.709 mensajes de 976 individuos, proporcionan un fuerte apoyo al marco que se desarrolla en este estudio. Nuestro estudio contribuye tanto a la teoría como a la práctica al identificar los antecedentes conductuales y estructurales del liderazgo en las comunidades online.

colaboración, creación de comunidades y ciudadanía

En 1995, la Pew Partnership for Civic Change me encargó que estudiara cómo se utilizaba la colaboración en Estados Unidos para construir y fortalecer la comunidad. Aunque hay muchas formas de colaboración, mi investigación se centró en un tipo en particular, el que llevan a cabo individuos, grupos y organizaciones en la esfera pública. Esta forma de colaboración puede describirse como un proceso de toma de decisiones compartida en el que todas las partes interesadas en un problema exploran constructivamente sus diferencias y desarrollan una estrategia conjunta de actuación.

Mi informe sobre el tema (del que se ha adaptado el siguiente ensayo) generó una sorprendente cantidad de atención cuando se publicó. Fue ampliamente citado en libros y publicaciones y reimpreso en varias monografías. Tras concluir el estudio, pasé a observar y trabajar con equipos de colaboración en toda América, así como a estudiar a líderes comunitarios que practican la colaboración como parte de su trabajo de desarrollo comunitario.

Descubrí que la colaboración puede ser una poderosa alternativa a los mecanismos convencionales para efectuar el cambio, como las coaliciones, los grupos de trabajo y las comisiones. Los grupos y organizaciones tradicionales tienden a estar estructurados verticalmente. Las decisiones se toman en la cúspide y las personas derivan su influencia y autoridad de sus posiciones dentro de la jerarquía. Esto es especialmente cierto en las organizaciones profesionales, donde el liderazgo está centralizado, el trabajo está orientado a la misión, los procesos se guían por procedimientos y estatutos, y la comunicación interna se limita principalmente a los departamentos, grupos de trabajo y comités.

ejemplos de colaboración comunitaria

La colaboración (del latín com- «con» + laborare «trabajar», «trabajar») es el proceso de dos o más personas, entidades u organizaciones que trabajan juntas para completar una tarea o alcanzar un objetivo[1] La colaboración es similar a la cooperación. La mayor parte de la colaboración requiere liderazgo,[vago] aunque la forma de liderazgo puede ser social dentro de un grupo descentralizado e igualitario[2] Los equipos que trabajan en colaboración suelen acceder a mayores recursos, reconocimiento y recompensas cuando se enfrentan a la competencia por recursos finitos[3].

Los métodos estructurados de colaboración fomentan la introspección del comportamiento y la comunicación[2]. Dichos métodos pretenden aumentar el éxito de los equipos cuando se dedican a la resolución de problemas en colaboración. La colaboración está presente en los objetivos opuestos que exhiben la noción de colaboración adversaria, aunque este no es un uso común del término. En su sentido aplicado, «(una) colaboración es una relación intencionada en la que todas las partes eligen estratégicamente cooperar para lograr un resultado compartido»[4].

colaboradores de la comunidad

Una reciente conversación durante un café con un colega me llevó a ampliar mi pensamiento sobre este concepto y a considerar cómo las empresas de inversión pueden beneficiarse de la colaboración con un grupo diferente: su comunidad.

En todo el mundo empresarial se reconoce cada vez más que la diversidad de pensamiento es esencial para mejorar la toma de decisiones. Consultar de forma diferente a los clientes actuales y potenciales, junto con los empleados, puede ayudar a las empresas de inversión a atraer nuevas ideas, perfeccionar su toma de decisiones y poner a prueba su pensamiento con las partes interesadas importantes.

Cada vez son más las organizaciones que organizan retos de incentivos para impulsar la innovación y que crean plataformas digitales de colaboración destinadas a compartir ideas y recoger aportaciones. ¿Por qué no captar las ideas de los clientes de forma similar?

Este es un ejemplo de una iniciativa empresarial más amplia, pero hay medidas que las empresas de inversión pueden tomar ahora para aprovechar los beneficios de las aportaciones de la comunidad. Por ejemplo, el interés mundial por la inversión sostenible o ESG es hoy mayor que nunca. La colaboración de la comunidad puede desempeñar un papel en la resolución de retos como la definición de métricas de inversión sostenible más coherentes, una tarea extremadamente compleja dada su naturaleza inherentemente subjetiva.

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